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Sobre el racismo en la comunidad tejedora

Hace un par de semanas saltaba la “polémica” en gran parte de la comunidad anglosajona tejedora: las personas racializadas, o que viven en minoría racial, empezaron a compartir algunas sus experiencias (en las stories de instagram de @su.krita) con otras tejedoras. Muchas de las tejedoras blancas se llevaron las manos a la cabeza: “racista, ¿yo?”.
Los primeros días después de que saliera el tema me dio la impresión de que los blancos, por una vez, estábamos teniendo un comportamiento decente ante estas denuncias: había mucha gente incrédula, pero también había otros que, como yo, son conscientes de que tenemos mucho que aprender y que a veces metemos la pata y hacemos daño aunque no sea nuestra intención.
Pero, según estuve leyendo, en los días siguientes la cosa se fue chafando. En vez de dejar que las personas racializadas se organizasen y nos contasen qué deberíamos cambiar, los blancos de apresuraron a crear “espacios seguros”, a intercambiar consejos para reducir el racismo en las comunidades tejedoras y muchas cosas más… sin dejar que las personas realmente afectadas por este tema tomasen la palabra.
Desde el activismo feminista he aprendido varias cosas. Una de ellas, y que es muy relevante en este tema, es que es inútil que los privilegiados propongan soluciones a las personas discriminadas. De la misma manera que no vale de nada que un hombre proponga medidas para reducir el machismo en los colegios (por poner un ejemplo), yo, como blanca viviendo en España, no puedo dar consejos para eliminar el racismo en la comunidad tejedora.
Lo mejor que puedo hacer es escuchar, comprender y actuar como me pidan las personas afectadas por el racismo.

Blancos salvadores

Para poder crear una sociedad mejor, más inclusiva y más considerada con todas las personas que la forman, el primer paso es admitir que no somos una sociedad perfecta. Vivimos en una sociedad en la que ser “diferente” al modelo de hombre blanco, joven, heterosexual, español (porque escribo desde España), etc., es ir perdiendo privilegios o facilidades. Las mujeres viven una opresión diferente de la de los negros, que viven una opresión diferente a la de las lesbianas, que viven una opresión diferente a la de los árabes, por ejemplo. No se trata de ir juntando opresiones y hacer una competición a ver quién lo pasa peor: pero es importante tener en cuenta todos los factores que pueden dificultar la vida de una persona que vive entre nosotros.
Como decía antes, solo si somos conscientes de que estas diferencias existen, podemos luchar para cambiarlas y crear una sociedad mejor.
Yo soy blanca y paya. Soy consciente de que tengo privilegios frente a las mujeres negras, las mujeres gitanas, las mujeres árabes, etc., por el simple hecho de ser blanca. No he vivido su vida, no he vivido en su piel. Sé que esta sociedad blanca no es justa con ellas, y aunque me he esforzado en leerlas y escucharlas, hay mil detalles y situaciones que ellas afrontan a lo largo de su vida que yo desconozco.
¿Cómo hacer las comunidades tejedoras mundiales más inclusivas, más seguras y más agradables para todas las personas que tejan, sin importar su color de piel, su orientación sexual, su país de origen? Dejemos que ellas nos lo cuenten. Demos tiempo para que se organicen, para que decidan por dónde tenemos que empezar, qué es lo que más les molesta o lo primero que podemos solucionar. Démosles tiempo para poner en palabras toda la vorágine de información que hemos estado viendo estos días.
Como soy blanca, no puedo dar consejos para terminar con el racismo. No estoy capacitada para “educar” (como se dice en las comunidades anglosajonas) a mis cercanos, ni para decidir qué es racista y qué no lo es.
Por suerte, no hace falta. Porque hay personas racializadas (casualmente ahora mismo solo puedo pensar en mujeres) que ya han hablado de esto desde hace mucho. Se han esforzado en transmitir sus experiencias, en reflexionar por qué ciertos comportamientos que a nosotros nos parecen inocentes en realidad son racistas, y también han invertido tiempo en educarnos para ser mejores personas.
Los blancos no podemos decidir cómo dejar de ser racistas, de la misma manera que no decidimos qué es racista y qué no. Eso solo lo pueden decir las personas racializadas.
Mientras dentro de la comunidad tejedora se van organizando y nos dicen qué empezar a cambiar, podemos empezar a aprender y a sensibilizarnos sobre el racismo en general. El discurso antirracista no es algo que haya surgido el mes pasado, y contamos ya con bastantes recursos para ir leyendo o viendo mientras.
Ser blanco y tener que arreglar las vidas de las personas racializadas sin contar con su opinión sí es racista.

Recursos en español

Aunque la conversación surgió en un ambiente anglófono (Australia, concretamente), también ha salpicado España. Este blog ya no tiene lectores habituales, pero está escrito en español, así que he recopilado recursos en esta lengua, porque es lo más inmediato y será accesible para todos los lectores que lleguen aquí. Mientras las tejedoras del mundo se organizan, podemos empezar por escuchar a estas personas:

-Desirée Bela-Lobedde. Es una de las grandes activistas antirracistas en España. Su cuenta de Twitter (@desiree_bela) es muy activa, tiene una columna en Público y acaba de publicar su primer libro entre muchas otras cosas. De entre todo lo que ha publicado, creo que para este tema es especialmente interesante Decálogo para una buena aliada antirracista.

-Roxane Gay. A Roxane Gray se le ha publicado en España por sus textos feministas, pero además de mujer, es negra. Sus textos no solamente hablan de ser mujer, también hablan de su raza, ya que su identidad es indivisible. En español, Capitán Swing ha publicado tres libros.

-Aunque la temática central del canal de Youtube de Buzzfeed Lola sea feminista, le da voz y espacio a las reflexiones antirracistas. Empezar a conocer a Lucía-Asué Mbomío es necesario y tiene un vídeo presentándose, pero este sobre la importancia de las palabras y cómo no es casualidad cómo las elegimos este buenísimo:

-Tengo que admitir que en cuanto a activistas gitanos, conozco menos. Sin embargo, Gitanas feministas son activas, y tienen grandes textos como “Las gitanas nos achantamos la mui”. No es un texto tan directo como el de Desirée Bela, pero si leemos entre líneas tenemos muchísimo que aprender de él.

-Los gitanos atacan a Rosalía: aprovecho el tema de Rosalía y todos los problemas que tiene con la cultura gitana, para recomendar este artículo, que habla de muchos temas interesantes, como el respeto a las culturas ajenas, los estereotipos y la realidad del pueblo gitano.

Y aquí entono un mea culpa. A pesar de que España tiene muchísimos inmigrantes del norte de África, no sé nada de la comunidad árabe. Leí un libro sobre la situación de los guetos en Francia (Ni putas, ni Soumisas, de Fadela Amara), pero creo que no se pueden comparar los dos países.
Si alguien conoce algún activista o texto interesante relacionado con la situación de las mujeres o los árabes en España, agradeceríamos todos mucho que lo dejase en los comentarios.

De la misma manera, los comentarios están abiertos a otras aportaciones parecidas, que nos ayuden a ir conociendo mejor los diferentes grupos raciales que viven en nuestros países y nos cuenten, con sus palabras, qué creen que tenemos que mejorar en nuestra sociedad.

La culpabilidad

Aceptar que vivimos en una sociedad racista y que por lo tanto tenemos comportamientos racistas no nos hace peores personas. Si nos negásemos a aceptar que no somos perfectas y que podemos mejorar sí lo seríamos.
No creo que debamos sentirnos culpables, sino determinadas a escuchar, a aprender y a cambiar. A no desentendernos de este tema, a no olvidarnos de que hay una gran cantidad de tejedoras por el mundo, en nuestro país y en nuestra ciudad, que no se sienten cómodas o seguras compartiendo proyectos o tiempo con nosotras; y que en nuestra mano también está cambiarlo.

Tenía otro texto diferente para volver al blog, pero este me parece un tema bastante mejor. Cuando vuelva a poder arañar un par de horas, haré y subiré ese otro texto.

Una pausa

Desde que me mudé y luego empecé a trabajar (por pocas que sean las horas) intenté mantener actualizado el blog. Como se puede ver en el calendario de entradas, no me da el tiempo para todo y he fracasado. La última entrada la escribí hace casi dos meses, y aunque tendría cosas que contar, no me veo con tiempo para subirlo. Pocas horas libres, aún menos horas de luz y muchas otras cosas a las que atender son solo unas pocas de las causas.


No voy a cerrar el blog, ni voy a darlo por terminado. Aún tengo muchas cosas que contar y enseñar, pero sin tiempo, creo necesario hacer un pequeño aviso y explicación de por qué actualmente no hay movimiento en él. Sigo tejiendo y sigo cosiendo, y en eso se me van las pocas horas libres que tengo cada día. Cuando las tenga, volveré y volveré con ganas.

Estoy metida en otros proyectos, relacionados con lo que he estudiado y otra de mis pasiones, la literatura. Mi blog Canal Nostalgia está teniendo una acogida que este nunca tuvo; y lo acompaño de la cuenta en Twitter @CanalNost: en ambos hablo de literatura de fantasía y ciencia ficción casi en exclusiva. Hace un par de meses me convertí en la cuarta navegante del podcast Los cuatro navegantes, en el que, con un par de grandes autores nacionales, seguimos hablando de fantasía y de lo que surja.
Además, estoy escribiendo por fin en serio. Después de escribir páginas y páginas a lo loco durante los NaNoWriMo, estoy poniéndoles orden por fin, corrigiendo y dándoles una forma con sentido. Para aprender a hacer esto, estoy recortando una de esas historias para hacer una novelita de unas 20,000 palabras (unas 50 páginas) para algo que ya os contaré cuando llegue su momento.
Y como con las manos no puedo estar quieta, he empezado otro proyecto, que me consume mucho menos tiempo que todo esto pero que es muy satisfactorio. De momento le he abierto una tienda en Etsy, Herland XIX, pero hay planes para ir a salones durante el verano. Por cierto, le he dicho adiós definitivamente a Expotaku. Después de 6 años, este mayo no me veréis allí. Ya os contaré por qué cuando se acerque la fecha.

Si tenéis ganas de seguirme mientras el blog no sale de la pausa, ahí tenéis suficientes enlaces. Si no os importa esperar, volveré. Ahora solo necesito un día con más horas y un piso con más luz.

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Teixim per a desfer la violència de gènere

Hace una semana, el viernes pasado, tomábamos el parque Ribalta de Castellón para vestir los árboles de prendas tejidas. Fue mi primera intervención de urban knitting, pero fue con permiso (y promocionado) por el Ayuntamiento.


Con motivo del Día Internacional contra la violencia de género, el Ayuntamiento puso a tejer a muchísimas asociaciones y colectivos para conseguir cubrir todos los árboles del pasillo central del parque. A mí me avisaron de La oveja Lacha para colaborar con el árbol que le habían asignado, e hicimos muchas flores. Muchísimas flores. Para quien no sabía tejer les dieron unas clases introductorias e hicieron bufandas larguísimas en las que envolvieron los árboles. Otra gente las acompañó de pompones, otra hizo mandalas... aunque todas nos movíamos en la misma gama cromática hicimos cosas muy diferentes. No sé quién hizo bufandas con cara y se ocupó de las farolas.


La mañana del viernes la pasé en la calle, entre decorando el árbol y entre ver qué estaba haciendo la otra gente. Pusieron mesas por el parque con más ovillos y agujas para seguir tejiendo. Y somos como moscas a la luz: no tardamos en sentarnos a tejer. Poco después se sentaron dos chicas a mi lado con cara de envidia y les di sendos ganchillos y les enseñé un par de puntos para que hicieran también flores.

De esa mañana en Ribalta me llevo muy buenas sensaciones. Me pareció precioso ver a tantas mujeres tan diferentes haciendo lo mismo por la misma causa. Mujeres de todas las razas, edades y religiones, ayudándose a montar los árboles, a tejer unas vueltas más o enseñando a agarrar un ganchillo.
Me llevo también la pena de que apenas hubo hombres implicados. La violencia de género nos afecta a nosotras, pero si ellos no se conciencian y no se involucran el problema no se puede solucionar.


Esa mañana en Ribalta, solamente empleando cerca de 1000 ovillos en decorar árboles, se envían muchos mensajes: repulsa general en contra de la violencia de género. La necesidad de la prevención para que las generaciones que vengan no tengan que pasar el infierno que es actualmente. Y la petición de una ley que garantice la seguridad de las mujeres que tienen que vivir con semejante problema. Este año van 93 mujeres asesinadas a manos de sus maridos, ex maridos, novios o ex novios. Pero son muchísimas más, muchísimas, las que viven con terror a que alguien en quien depositaron toda su confianza siga humillándolas, despreciándolas, impidiéndoles hacer su vida normal, amenazándolas, y en el peor de los casos, pegándoles y o matándolas.
Hay muchas más víctimas de la violencia de género que las asesinadas, y necesitan seguridad y protección. Como dicen todos los árboles, estamos ahí para ayudar quien lo necesite. Hay salida y hay otra vida más allá del maltratador.

Qué estoy tejiendo

Hace mucho que no hago una entrada de este estilo. Qué estoy tejiendo, qué quiero hacer y qué quiero aprender luego, porque siempre hay algo nuevo que aprender.
Y la verdad es que hacía tiempo que no podía tejer con tranquilidad. Desde que me mudé he estado luchando con horarios y acostumbrándome a la nueva manera que tengo de organizarme y apenas me quedaba tiempo en el día que dedicar a tejer. Pero ahora que hace seis meses que estoy por aquí empiezan a asentarse las cosas y me encuentro con que tengo ratos libres que puedo dedicar a las agujas. ¡Y estoy volviendo a caer en el vicio!



Lo primero que me puse a tejer cuando vi que tenía tiempo para dedicarle, fue este cuello. Es una lana de cuyo nombre no me acuerdo que se teje con agujas de 19mm y que me habían regalado hace un par de años. Por fin pude terminar algo tejido con ella, porque lo que empezaba terminaba deshaciéndolo a las pocas vueltas. Puedo asegurar que es una lana resistente, que apenas notó todas las veces que hice y deshice.
Monté como 15-16 puntos y todas las vueltas están hechas a punto bobo. No tiene mayor complicación. Lo más difícil es coger las agujas, que son enormes y como vayas tejiendo rápido también rápido llegan los calambres a las manos (por lo menos a mis manitas pequeñas).


Para compensar lo fácil que fue el cuello me marqué un reto para el siguiente proyecto: una prenda de vestir. Volví a usar como excusa a la hija de mi amiga y ahora tiene un vestidito nuevo. El patrón elegido fue el Little Sisters Dress. No es difícil, pero la primera vez que lo empecé fue un fracaso. Terminadas las vueltas alternando derecho y revés, no sé cómo, me faltaban casi 100 puntos. Tuve que deshacer todo, obviamente, y volver a empezar. No sé qué falló la primera vez, porque para mí que al rehacer hice lo mismo que antes y salió bien.
Los colores elegidos cada vez me gustan más. Está hecho con Fabel de DROPS: un ovillo mostaza y dos matizados en azul-violeta-blanco-beis, y tejido con unas agujas de 3mm, creo. Pensaba que la parte de la falda se me iba a hacer mucho más pesada de lo que realmente fue (tardé menos tiempo en hacerla que la parte amarilla, por ejemplo) y aunque no la bloqueé bien del todo, me gusta mucho el resultado.
Además, le he puesto un botón de madera, y los botones de madera siempre son bien.


Este vestido se me alargó mucho en el tiempo, porque por el medio estuvimos tejiendo para La manta de la vida. En Castellón, a pesar de haber tejido muy poca gente y no haber hecho ninguna reunión ni promoción, sacamos unas 25 mantas. Yo hice una mía propia, con lanas que tenía en casa, además de dos a medias con lanas donadas.
Hacía mucho tiempo que no hacía ninguna manta, y fue la primera vez que hice una tan grande, y me pareció que no llevaba tanto tiempo hacerla. También es cierto que la mía no llevaba nada unido, que la hice de una pieza, y las otras dos fueron cuadrados de 50x50cm y no pequeños, pero creía que hacer una manta me llevaría mucho más tiempo.
Hice casi tres mantas en el mes escaso que nos daban para tejerlas, así que no está nada mal.

Esta semana, en una tarde, hice un cuello a ganchillo que puse por twitter pero que no puedo enseñar en el blog porque es un regalo de Navidad y va a ser una sorpresa. Cuando llegue su momento lo traeré por aquí, con link al patrón, que es bien chulo.

Además, estamos preparándonos para hacer una intervención en el parque Ribalta de Castellón la próxima semana para unas jornadas contra la violencia de género. Me he puesto a hacer flores a lo loco, y no le he sacado fotos a ninguna, aunque tampoco es que fuesen complicadas ni tuviesen mucho mérito. Además, a medida que iba haciendo puñados las fui entregando, así que tampoco tengo ni idea de cuántas van. Cuando esté todo montado espero pasarme por Ribalta en una de esas pocas horas del día en las que hay sol para sacar fotos. Solo una vez antes me había propuesto hacer flores y no tuve ningún éxito. Esta vez he dado con un par de patrones sencillos y bonitos que me han dado más resultado que los otros que había intentando (y que no soy capaz de encontrar ahora, por cierto).

Y ahora, ¿qué toca?
Le debo desde el año pasado a mi padre una chaqueta de invierno. Cuando me la pidió le dije que sí, aunque no tenía ni idea de cómo hacerla. Como se puede ver, ya sé hacer algo más que bufandas a punto bobo con dos agujas, y me voy a lanzar a la piscina. Cuento con la ayuda y la guía de La oveja Lacha y ya tenemos patrón elegido. En algún momento debí pensar que seguir el patrón de una chaqueta era demasiado fácil y vamos a alterar un jersey para que tenga abertura por delante. A ver en qué queda.

Después de la chaqueta, que va con una lana gruesa y espero que no me lleve demasiado tiempo, es hora de quitarme uno de los antojos que tengo con el punto: hay que aprender a hacer trenzas. Se acabaron las excusas y es hora de empezar a saber adornar un poco lo que vaya haciendo. No puedo rechazar más patrones porque tienen una trenza y me aterroriza.
¿Y en qué voy a aplicarlas? No sé. Pensaba en hacerme un cuello, o un cuadrado de prueba que desharía después, pero es que me acabo de encontrar con el patrón Selkie y estoy enamorada. A lo mejor es pasarse para empezar, pero fuck it. Es tan bonito que me da igual tener que hacer y deshacer hasta llorar (y lo haré más largo porque a mí la manga francesa me da más frío que la manga corta).


De aquí a que llegue a esta parte de la cola de pendientes seguro que surge algo que me la estropee, pero tengo otro antojo con el que es hora de acabar: calcetines. Ya no le tengo miedo a las dos agujas y hace años que quiero aprender a hacer calcetines. No he mirado patrones ni nada, empezaré por unos sencillos del todo y me conformaré con que salgan los dos iguales. Luego ya me pondré a complicarme la vida.

No está mal, ¿no? Para no tener tiempo y para hasta hace unas semanas no haberme traído todas lanas he hecho bastantes cosas. El amigurumi, como dije, lo tengo aparcado, aunque a veces me entra un mono tremendo de tejer y terminaré cayendo cualquier día de estos. Tengo un par de ideas para tejer en pequeño esos días que me apetece muchísimo, pero de momento no lo meto oficialmente en la cola.

¿Conseguiré cumplir con la lista de pendientes? A lo mejor le hago un gorrito antes al bebé, o unos patucos, o algo pequeño...
Sacadme de Ravelry, por favor.

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Amancio no es el único malo: la realidad de la industria textil de Bangladesh

Hace un par de semanas salía la noticia de que Forbes ya no consideraba a Bill Gates, fundador de Microsoft, el hombre más rico del mundo. Amancio Ortega, fundador de Inditex, le había adelantado. Esta noticia tiene ya un par de semanas y ya no se recuerda en redes sociales, pero igualmente quiero escribir este artículo porque me parece un tema importante.
Nada más escuchar el titular sobre la fortuna de Amancio Ortega, al igual que en otras muchas ocasiones, no han tardado en tacharlo de esclavista, de no pagar a los trabajadores, de fomentar la pobreza en Bangladesh y muchas cosas más. La criminalización sistemática de Amancio Ortega no es algo nuevo, y por eso quiero profundizar en el problema de la industria textil. Porque Zara no es tan mala ni el resto son tan buenos.

Amancio Ortega hombre rico mundo inditex bangladesh

Ahora mismo, la mayor parte de la industria textil está en Bangladesh y China. La mayor exportación que hace Bangladesh, como país, es textil, aunque también es donde están localizados la mayor parte de los productores de algodón y muchos otros oficios que están dentro del mundo textil pero no son exclusivamente coser ropa.
La mayor parte de la ropa que se consume en todo occidente viene de allí: no solamente Inditex (individualizado en Zara), si no casi todas las empresas de moda y ropa producen en Bangladesh. En el colapso del Rana Plaza hace dos años y medio se encontraron prendas destinadas a El corte inglés, H&M, New Yorker, Benneton, C&A, Inditex, Primark, Mango, Carrefour... muchas marcas diferentes. ¿Cómo se cose ropa para tanta gente en un mismo edificio?
La realidad de la industria textil es que las marcas ya no poseen fábricas, si no que compran la ropa a través de una larga cadena de subcontratas. Es decir, Zara o cualquier otra marca solo diseña un pequeño porcentaje de su ropa, y encarga fabricarla. Pero el otro porcentaje, la mayor parte de su ropa, es ropa que compra confeccionada a una empresa, que ha contratado a otra empresa para que la cosa, que contrata al dueño de la fábrica que es quien contrata los trabajadores (como ejemplo de cadena corta, las hay más intrincadas). O, en otros casos, cuando se encuentra a algún artista cuyas ilustraciones acaban en una camiseta de Zara, Zara no es directamente responsable: Zara ha contratado a un estudio o a un diseñador para que le haga una serie de camisetas y las ha mandado a coser, si no las ha comprado ya hechas, sin saber de dónde provenía la idea de los dibujos.
Y así ocurre con la mayor parte de las empresas que venden ropa: es imposible que Primark sea capaz de diseñar y producir tal cantidad de prendas. Sí tienen una colección propia cada temporada, y pueden elegir qué sale a la venta, pero no lo diseñan y lo producen todo. Lo compran ya hecho.
El gran problema que tiene esta cadena de subcontratas es que son opacas. Cuando Zara compra un lote de ropa, no sabe en qué condiciones se ha fabricado ni de dónde provienen los materiales que se han empleado, porque esa información se pierde por el camino a medida que el producto va pasando de manos. Es lo que pedimos con Fashion Revolution: que las empresas que nos venden la ropa se interesen por esta cadena de fabricación y ejerzan presión por quienes pasa la ropa, para que la información completa de la prenda llegue a los consumidores.
Cuando se habla de la fortuna de Amancio Ortega siempre sale el tema de los salarios en Bangladesh. Según los inspectores de las fábricas, el mayor problema de los trabajadores no es el salario. Por supuesto, podría mejorarse, pero reciben una salario medio dentro de su país. Lo que les preocupan son las condiciones laborales de los trabajadores: una carga excesiva de horas, fábricas en malas condiciones (el Rana Plaza no fue el primer y no será el último derrumbe), pésimas instalaciones eléctricas y el mal trato generalizado de los jefes a sus trabajadoras como unos pocos ejemplos. Ni Inditex ni Amancio Ortega tienen responsabilidad directa en esta situación: los trabajadores de Bangladesh no son suyos, al igual que las fábricas no son suyas: son de empresarios locales. Amancio no decide qué salario tienen las cosedoras de las fábricas textiles, ni qué medidas antiincendios debe haber en sus fábricas, porque no son suyas. Sin embargo, se ha demostrado que las grandes empresas pueden ejercer presión sobre los eslabones de la cadena de subcontratas; y se está haciendo. Es algo que avanza lentamente, pero se está haciendo.
No podemos olvidar que Bangladesh no es el único sitio en el que hay fábricas textiles. Los inspectores dicen que los trabajadores en China se encuentran en peores condiciones (en inspecciones sorpresa se ha descubierto que siguen usando el sandblasting) y se están destapando fábricas completamente irregulares en Brasil, algunas en las que hay niños trabajando (que en Bangladesh, por ejemplo, ya no quedan).

Amancio Ortega hombre rico mundo inditex bangladesh

¿Y se está haciendo algo para combatir esto?
Sí, se está haciendo. A raíz del derrumbe del Rana Plaza muchas de las marcas que compran ropa en Bangladesh llegaron a un acuerdo de mínimos sobre la calidad de las fábricas y las condiciones laborales. Se están cumpliendo y la calidad laboral de muchos trabajadores ha mejorado, pero ellos denuncian que no es suficiente.
Para hacer más transparente la cadena de producción de ropa, la iniciativa Fashion Revolution está ejerciendo mucha presión mediática y ciudadana sobre las empresas que nos venden ropa. Cada 24 de abril le preguntamos a estas marcas “¿quién hizo mi ropa?” y así denunciamos esta cadena opaca de producción además de concienciar a quien no la conoce. Este 2015 le pregunté a Zara por una chaqueta que llevaba puesta ese día, y casi un mes después pudieron decirme de dónde venía. Se pueden investigar y conocer los eslabones que componen esta cadena, y lo que queremos los consumidores es que las empresas también ejerzan presión sobre los productores para poder conocer la historia de cada prenda. Se ha demostrado que si el consumidor conoce cómo se ha hecho una prenda, prefiere no comprarla.
Además, por su cuenta, hay marcas que están llevando iniciativas propias. Zara anunció hace un par de meses que todas las prendas que salgan de ciertas fábricas de Brasil llevarán adjunto un código QR en el que podremos saber dónde se hicieron y en qué condiciones. Es un paso pequeño e insuficiente, pero es un paso. Se complementa con que unos días después se denunció que había más talleres en Brasil relacionadas con Inditex empleaban a niños o tenían unas condiciones laborales muy precarias. Inditex desmiente que haya habido alguna relación con estos talleres.
H&M ha iniciado una campaña de recogida de ropa para su reciclaje, que ha sido muy criticada porque H&M es una de las marcas que menos se preocupa por los trabajadores de Bangladesh. Aquí hay un artículo que desmonta lo que han declarado sobre la seguridad de los trabajadores en el sudeste asiático y aquí otro que denuncia las presiones que ejerce sobre el gobierno de Myanmar para que no suba el salario mínimo (dicen que no pueden permitirse que a los trabajadores les paguen más de $2 al día). Además, la campaña de reciclaje es inútil ya que la marca pretende crecer hasta producir 6 millones de prendas al año: el actual cultivo de algodón para las prendas y el proceso de tintado son absolutamente contaminantes y destructivos para el medio ambiente en el que se dan.

Muchos aportan que la solución pasa por relocalizar las fábricas textiles en España o en países desarrollados, sin darse cuenta de la catástrofe que sería para los países que las están trabajando ahora mismo: cerca de 5 millones de personas en Bangladesh están empleados de manera directa por la industria textil y esta supone más de las tres cuartas partes de los ingresos por exportación. Lo que queremos es que se mejoren las condiciones laborales de los trabajadores textiles, los productores de algodón y, un debate que saldrá durante los próximos años, se solucione el problema ambiental de los tintes. No queremos que desaparezcan las fábricas y todos esos puestos de trabajo.

Amancio Ortega hombre rico mundo inditex bangladesh

Pero Inditex no solamente tiene trabajadores en Bangladesh (aunque hemos visto que no son trabajadores suyos): hay miles de personas en todo el mundo trabajando para la compañía. Especialmente en Coruña y Arteixo, hay muchísima gente empleada directamente por Inditex. Creo que en Arteixo, salvo funcionarios, todo el mundo trabaja directa o indirectamente para esta empresa: diseñadores, patronistas, cosedoras... pero también transportistas, administrativos, atención al cliente, informáticos, abogados y mucha gente más. Cuando cogía el autobús de la universidad en la Plaza de Pontevedra en A Coruña veía pasar, cada mañana, por lo menos cuatro autobuses llenos de trabajadores camino Arteixo.
Conozco a varias personas que trabajan o trabajaron para Inditex directamente y todas han tenido buena experiencia:
Una amiga entró a trabajar en asistencia a las tiendas. Cuando a una dependienta en una tienda tenía un problema informático con su equipo, ella se encarga de solucionarlo remotamente. El marido de una de mis mejores amigas (a cuya hija no dejo de tejerle cosas) es soldador y estuvo recorriendo España construyendo tiendas para Inditex. Un amigo del instituto me dijo el otro día que él instalaba los sistemas anti incendios de las tiendas. Me aseguran en mi pueblo que varios señores, mayores de 40 años y que se quedaron en paro por la crisis, han sido empleados por Inditex y están trabajando con ellos en buenas condiciones. Otra conocida del instituto acaba de estudiar Derecho y durante las vacaciones de verano estuvo trabajando en Arteixo para Inditex, y también salió contentísima.
Cuando se ataca a Inditex, más que pensar solo en sus trabajadores en Bangladesh (que, como hemos visto, no son suyos en realidad) también deberíamos pensar en toda la gente que tienen empleada en nuestro país y con unas condiciones normales: dependientas, obreros que les montan las tiendas, servicio a atención al cliente, transportistas, escaparatistas, informáticos, gestores de las tiendas online... hay mucha gente involucrada y no todo es miseria ni pobreza.

Con esto, no defiendo la realidad de la industria textil en Bangladesh, China, Myanmar, Brasil o cualquier otro país. No estoy defendiendo a Amancio Ortega y al hecho de que Inditex tiene todavía mucho que trabajar de cara a garantizar que la producción de sus prendas respeta los Derechos Humanos. Solo quiero explicar con calma que la industria textil no es tan sencilla como parece y que en realidad es un problema muy complejo que afecta a muchas partes diferentes.
Y sobre todo, quiero dejar de ver a gente que siente la conciencia limpia por no comprar en Zara, pero no le importa ir a Mango, a Primark o a H&M. El problema que se achaca a Amancio Ortega es un problema que afecta a todas las marcas de ropa. Solo si somos conscientes del problema podrá empezar a solucionarse.

Si quieres saber más, tengo artículos escritos para el Fashion Revolution Day de 2014 y 2015 con más links relacionados, además de iniciativas que están promoviendo una moda sostenible.

Todas las fotos son de NYU Stern BHR, activistas a favor de los Derechos Humanos.

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El fin del amigurumi


Llevo meses intentando retrasar esta entrada. Es quizás la peor entrada que podrá aparecer por este blog. Pero es hora de dar por terminada una etapa que se acabó hace tiempo. Es hora de afrontarlo.
Dejo de hacer amigurumi y de dedicarme a él. Hace meses que no cojo las lanas para hacer amigurumi y en mi cola de proyectos se han ido colando otras cosas. Me forcé en primavera para llegar a Expotaku, pero desde entonces no he vuelto a tejer nada. Hace casi un año que no busco patrones nuevos ni tengo ganas de escribir ninguno propio. Estoy sin ideas y sin ganas de tejer.
Castellón tampoco ayuda. No encuentro un relleno que me sirva, la lana que uso no la encuentro en ningún sitio (y Lanas Stop está tan mal que terminará cerrando), y tampoco ha aparecido alguna otra que pueda sustituirla. Hace demasiado calor para tejer durante demasiados meses y no tengo tanto tiempo para dedicarle. Ni siquiera tengo ningún sitio al que ir a sacar fotos y que me dejen en paz. Así que creo que es mejor aceptarlo: no voy a volver a tejerlo.
Quizás vuelva a hacerlo en alguna ocasión especial, no voy a negarme en rotundo a los anillos mágicos. A lo mejor para algún cumpleaños o un patrón que se me antoje mucho, pero no será lo mismo de ahora.
Sin embargo, seguiré cosiendo. Y sigo aprendiendo con las dos agujas. Desde hace dos años hacia aquí aprendí cuatro veces a hacer el derecho y el revés, y a este paso seguiré atascada en esas cosas básicas durante mucho tiempo. Quiero hacer otras cosas con ganchillo y no tener que dejar más piezas a medias.

Obviamente, tampoco seguiré haciendo pedidos personalizados. Aunque disfruto mucho de ellos, no tengo materiales ni tiempo.

Además, voy a aprovechar para deshacerme del amigurumi que me queda, y de los materiales que usaba. Tengo casi una caja de muñecos a los que dar una casa mejor. Y un gran paquete de ojos y narices de seguridad que no creo que vaya a usar. Voy a revivir la tienda de Etsy en los próximos días e ir subiendo todas las cosas.

En cuanto al blog, dejaré de fingir que sigue estando para hablar de amigurumi. La actividad en estos pasados meses ha decaído a casi a cero, pero no lo cerraré. Nos queda la costura, porque aunque ya no voy a clase sigo cosiendo y aprendiendo por mi cuenta. También estoy pasando unas intensas horas intentando tejer con dos agujas y que no quede un churro. Algún día tendré algo decente que enseñar. Es decir, quiero seguir escribiendo, aunque apenas tengo tiempo. Tengo una entrada de las grandes en marcha y tengo cosas que contar, pero ninguna hablará de amigurumi.
Cómo me gustaría volver a tener tanto tiempo como tenía hace unos meses. Cada vez (cada 15 días) que entro a Bloglovin me echo a temblar de la cantidad de blogs que tengo por leer. Lo mismo me pasa cuando echo un ojo a la lista de entradas que quiero hacer para este blog. Pero ahora tengo otras prioridades.

También me voy a cargar la cuenta de Instagram. No llegué a subir demasiadas fotos, porque es incomodísima de usar, pero está empezando a cambiar el alcance orgánico, como Facebook, y paso. Paso en moto. Paso mucho. No vale la pena luchar contra los alcances orgánicos. Me retiro antes de empezar otra lucha que no se puede ganar.

Espero tener terminadas las fotos y haber corregido el texto en menos de una semana. La próxima entrada será de las gordas, con mucha información, mucho texto y muchas fotos. E irá sobre costura.

Etsy Italia Team y los artesanos griegos

A finales de junio, el gobierno griego decidió hacer un corralito que en principio duraría una semana y se alargó hasta más de un mes. Desde España lo vivimos como una noticia sensacionalista, pero no nos tocó demasiado cerca. Pese a que España y Grecia no están tan lejos geográficamente y han tenido cierto pasado juntas (hace más de 3000 años) no tenemos demasiada relación con los ciudadanos griegos. Sin embargo, no era el caso de Etsy Italia Team. Y hoy os quiero contar qué han hecho los artesanos italianos para ayudar a los griegos durante el corralito.

Etsy Italia Grecia

Un corralito es un bloqueo bancario. Un corralito ocurre cuando un gobierno decide cerrar los bancos y prohíbe sacar más de cierta cantidad de dinero diaria o semanal de los cajeros. En esta ocasión, en Grecia además se cerró la bolsa y se prohibió el traspaso de dinero de cuentas griegas a cuentas extranjeras. Con esto pretendían evitar que el dinero que había en Grecia escapase a países extranjeros de cara al referéndum que se iba a celebrar pocos días después.
Un corralito está pensado sobre todo para empresas y fortunas medianas y grandes, pero afecta a todas las personas del país. Este corralito permitía sacar hasta 60€ por persona y día y parece que muy poca gente en su vida diaria va a necesitar más de 1800€ mensuales en efectivo pero... ¿y cuando tu trabajo depende de internet y de intercambiar dinero con cuentas extranjeras?
Ese fue el problema con el que se encontraron los artesanos griegos de Etsy. Como en España, hay gente que vive de su tienda y gente que la usa para ganar un poco de dinero que le ayude a llegar a fin de mes. Sin embargo, se encontraron de repente que ni podían pagar las tasas, porque el dinero de sus cuentas bancarias tendría que transferirse a una extranjera.
Como explican los miembros de Etsy Italia Team, hace tiempo que son amigos de Etsy Greek Streat Team. Han colaborado en diferentes ocasiones y son amigos personales. “La gente griega no es para nosotros un ente abstracto ni una realidad lejana: son personas que sentimos cercanas en nuestros corazones, con los mismos valores y a menudo, los mismos problemas que nosotros. Son parte de nuestra comunidad, son nuestros vecinos y en una situación de necesidad como esta, pensamos que es muy importante ofrecerles nuestra solidaridad y ayuda concreta”, dicen en su blog. Así que cuando los artesanos griegos vieron que podrían cerrarles sus tiendas por no poder pagar las tasas, sus amigos italianos iniciaron una campaña de promoción para ayudarles a sobrevivir al corralito.
Así, montaron una pequeña campaña publicitaria resaltando las tiendas griegas y sus productos y dándoles una visibilidad excepcional en redes sociales. Pedían también que quien les comprase lo hiciese a través de Paypal únicamente: el dinero almacenado en Paypal no entraría en Grecia y podrían pagar las tasas necesarias.
Para apoyar esta campaña, EIT crearon esta preciosa y variada lista de artículos griegos: EIT for Greece! y también nos enseñan las hechas por Etsy Greek Team. He encontrado cosas verdarderamente preciosas en esas listas. Y algunas tiendas se han ido a mis favoritos. Como una tienda que hace unas cajitas de papel muy origintales, o esas libretas espectaculares, con el dibujo de la cubierta bordado. Pero hay para todos los gustos: vestibles, patrones, cosmética natural, accesorios para hombres...

El corralito terminó hace casi un mes, y la bolsa ya está funcionando de nuevo. Sin embargo, quería compartir esta historia. Me parece muy loable la reacción italiana y sus esfuerzos para ayudar a sus amigos. Como se dice siempre, trabajando juntos y colaborando es como se llega al éxito.

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¡Bienvenida, rutina!

Nos hemos dado las vacaciones más largas que recuerdo en mucho tiempo. Vacaciones de madrugar, de responsabilidades y también de blog. Hacía tiempo que no era capaz de desconectar durante tanto tiempo y con tantas ganas de todo.

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Tuvimos incluso tiempo para salir de casa. Nos cogimos el coche, una maleta ligera a la que no le faltaron las chaquetas y pasamos una semanita de vuelta en mi casa. Con mi familia, mis calles... y mi lluvia. Hizo sol el primer día que estuvimos allí y el resto del tiempo lo pasamos encerrados en casa. Pero después de salir a las 9 de la mañana de Castellón con 30ºC, tampoco es que nos quejásemos mucho. Habíamos hecho muchos planes y nos quedaron todos por hacer (menos comer hasta morir, ese lo cumplimos con ganas... y me he traído la receta de la masa de empanada).

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Hemos descansado de responsabilidades sin remordimientos. Qué más da si llevo dos días sin pasar la escoba, o si nos hemos quedado sin lejía. Hemos hecho muchas planificaciones de comida que no llegamos a cumplir, algunas veces por pereza, otras por aceptar invitaciones (“y otro día que no tenemos que fregar platos”). He conocido la noche en Benicássim abarrotada y he conocido la noche en Castellón vacía. Llevamos desde principios de agosto solos en el edificio. Parece que toda la ciudad se ha ido de vacaciones.
Y los mosquitos tigre se han cansado de conocerme a mí.

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Esta semana volvemos a la rutina. De momento hay demasiado calor para volver a tejer, y tengo muchas otras inquietudes y ganas de aprender otras cosas como para apurar a volver a hacer amigurumi. He conocido al bebé para el que llevo casi un año tejiendo e inspirándome en Pinterest y es adorable. Así que sigo buscando patrones y cosas bonitas que hacerle.
La familia de mi novio empieza a pedirnos descendencia, pero de momento estoy contenta tejiendo solo para los bebés de otros.

Con la nueva rutina llegan muchas nuevas responsabilidades. Le di una oportunidad a los currículums y no tengo paciencia para darle una segunda. Toca autoemplearse, que alguna gente le llama emprender y yo le llamo achantar. Toca hacerse un horario estricto para trabajar, no olvidarme de seguir haciendo lo que me gusta, tener tiempo de llevar una casa y respirar.

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Tengo proyectos en mente. Aún tengo que ordenar algunos en la lista de prioridades, pero la lana está presente en alguno de ellos. A coser tengo que encontrarle un hueco todavía en ese horario que me voy a hacer. Quiero empezar cosas nuevas, quiero aprender otras y quiero continuar otras que se tuvieron que quedar aparcados por no ser el momento adecuado.
De momento, creo que he aceptado que el blog nunca me va a dar de comer. Es difícil aceptarlo, después de todas las horas que he invertido en él y en aprender para él, pero me quito un peso de encima. Seguiré con él, por supuesto, pero rebajaré la presión que me ejerzo a veces y si no publico 12 veces en un mes dejaré de apenarme. Sigue alto en la lista de prioridades, pero el trabajo remunerado vendrá antes.

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¡Bienvenida, rutina! ¡A volver a empezar!

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Lo mejor de julio + revival

Llevamos un par de días de tregua con una tormenta como no la había visto en mi vida, y la falta de calor me está dejando hacer más cosas de las que hice en la semana pasada. ¡Qué ganas tenía de ponerme a cortar tela!
Hace ya un mes que estoy en Castellón y aunque a algunas cosas ya me he acostumbrado, otras aún me cuestan. Aprendí a dormir destapada, que hasta ahora era imposible. Ya tengo el pelo acostumbrado a la mierda de agua y cuando me lo lavo no me queda peor que antes de entrar en la ducha. Y al final del día ya no me duele la cabeza del calor. Sin embargo, las temperaturas suben y las cucarachas entran en casa, y eso de momento no sé enfrentarlo. También estoy aprendiendo a cocinar por las noches o mañanas, porque cocinar antes de comer me hace ponerme enferma.
En fin, cosas. Pronto nos volvemos unos días al norte. Para recordar qué es dormir tapado y para conseguir comida buena. Qué verduras más malas hay aquí, por Dios.


Julio ha sido un mes de seguir adaptándose a las nuevas rutinas y horarios. Quise hacer y escribir más cosas de las que terminé haciendo, pero hay tardes que con solo pensar en cortar tela me pongo a sudar, no hablemos de tocar lana. Aún así, en el blog hemos visto:

Un análisis presentación de Amazon Handmade, el nuevo portal de venta de artesanía que abrirá el gigante Amazon. Desde que lo escribí, hace casi un mes, no hemos sabido nada nuevo, aunque cualquier día pueden abrir las puertas.
Knit the sky, un libro de punto precioso, con infinitos proyectos pero sin patrones (bueno, al final tiene una pequeña guía para tejer cosas muy sencillas) que sale a la venta este agosto. Para ir haciéndole ojitos a la vuelta al cole o a navidades.
Estoy poniendo en marcha un proyecto nuevo y he estado reviviendo mi cuenta de Etsy, además de ponerme al día con los cambios hechos en la plataforma en estos meses que la tuve parada. No he visto más cambios que algunos de visualización, así que he estado juntando 5 consejos fundamentales para vender más en Etsy.
Y ya que no puedo tocar lana porque me da un chungo, he estado buscando cosas de tela y fieltro para bebés. Resultado: varios proyectos más a la cola. Qué suerte que tengo un bebé cerca al que regalarle lo que haga, o parecería una loca cosiendo cosas de bebés sin tener ninguno.

Revival
Este mes me invitaron a participar en una rifa solidaria en Castellón. No tejí nada para la ocasión, así que escogimos algo que ya tenía tejido. El elegido fue un dinosaurio de este tipo: Habré hecho como 20 dinosaurios de colores diferentes. ¡Me encantan todos! Y ahora que busco en el archivo del blog, no me puedo creer que no les haya dedicado más entradas: Fotos diferentes de amigurumis.


Lo mejor de otros blogs
Destacaría que en el mundo, lo más importante de este mes, fue el acercamiento de la New Horizons a Plutón, pero ya no es la primera vez que lo digo, las crafters y los blogs pecan de darle la espalda a la ciencia, por mucho que me parezca fascinante la astronomía. Así que he aprovechado que estoy explorando Etsy y he creado dos treasuries: uno, Chasing stars, sobre estrellas y constelaciones en general, y otro, Orbiting us, relacionado con la luna. Me está gustando esto de hacer treasuries.
Ahora sí, en otros blogs, quiero destacar los helados. En el blog The house that Lars built, Brittany habla de los 10 mejores sabores de helados y nos enlaza a sus recetas, y en este otro blog, muy diferente, Lucía, nutricionista, nos cuenta cómo hacer helados caseros un poco más sanos que los tradicionales.
Yo soy feliz solo con helado de chocolate, pero hay opciones para todos los gustos.

Y para terminar, en mi otro blog he escrito 10 maneras de leer gratis (y legal). Verano es la época en la que más se lee, y el precio ya no puede ser una excusa. Tanto leas solo en formato físico, como solo en digital, como te manejes entre los dos, la entrada te resultará útil. Está teniendo bastante éxito :)

Para agosto, ¿qué nos espera? Espero no mucho más calor. No me gusta quejarme, pero hay días que me agota. Me gustaría poder prometer cosas, pero no puedo hacerlo. Tengo tela para hacerme un vestido fresquito, porque aquí casi no me puedo poner mi ropa, pero sufro solo de ponerme a trabajar con ella. Quiero hacer varias cosas, pero no tengo materiales a mano y tendré que recogerlos cuando vuelva a mi pueblo... aún tengo todo medio patas arriba. Lo único que tengo claro es que tengo que crearme una mosquitera para las ventanas, a ver si así dejan de entrarme cucarachas en casa y puedo volver a vivir tranquila.
Por cierto, a los que hoy empezáis las vacaciones: ¡disfrutadlas mucho!

¿Veis el aviso de cookies de ahí arriba, que sale por muchas veces que lo aceptes? Nos lo ha impuesto Google a todos los blogs. Ahora tengo que ir a investigar cómo arreglarlo. Porque lo estuve intentando y... he vuelto a resetearlo.

De vuelta

¡Ha pasado un mes ya desde que me despedí! A la vez se me ha hecho muy largo y muy corto. Han pasado muchísimas cosas, pero el tiempo se me ha pasado muy rápido.
Hace ya un mes que estoy instalada en Castellón. El cambio ha sido muy grande pero voy adaptándome a mi ritmo. Muchas de las calles ya las conocía aunque me sigo perdiendo, odio profundamente el agua del grifo (no entiendo el agua dura, y cómo me está costando conocerla) y por primera vez en mi vida llevo más de una semana seguida en pantalón corto. A decir verdad, no me he puesto pantalón largo desde la segunda noche que estoy aquí, que hubo una tormenta bastante grande y llovió y enfrió mucho el ambiente.
La mudanza y la adaptación me están consumiendo mucho tiempo que antes usaba para tejer y coser. Aún así, terminé y estrené un vestido y he estado tejiendo un par de cosas: un encargo y una mantita. Sé que no es temporada, pero he descubierto que con calor se lleva mejor tejer con algodón y esa mantita la tenía pendiente.


Mi tiempo sin internet: patrones listos para cortar, la mantita, libros y una mesa de cristal imposible de limpiar

¿Os acordáis de la caja del bebé? Pues a ese bebé le queda poquito para bautizarse y quería prepararle otra pero, #drama, de momento no he encontrado tela impermeable/plastificada/vinilo en Castellón. Puede ser una excusa muy buena para volver a tiendas de telas en Valencia ahora que estamos en rebajas, pero fui a las tiendas que más conocía de aquí y no tienen nada parecido. (Si sois de la zona y sabéis dónde puedo conseguirlas os estaría muy agradecida).

Como podéis ver, ya tenemos internet. Nos costó un poco decidir compañía y velocidad, pero ya estamos online de nuevo, a pesar de que parece que los días tienen menos horas y me da tiempo a hacer pocas cosas. Sigo tejiendo y tengo una lista de cosas que coser.
Yo estoy bien. Sally mi cobaya está bien. Mi suegra está contenta porque su hijo está alimentado, limpio y bien. La única que sufre es la albahaca cuando me la olvido al sol. Pobriña.

Vuelve Enemy Dolls a la carga. Con muchas cosas que contar y descubrir aún de esta ciudad.

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De mudanza

Como muchos sabéis, estoy en plena mudanza. Llevo un par de semanas estresada montando cajas y seleccionando qué cosas llevarme, y me quedan solo un par de días en esta casa. Estoy lista para empezar a vivir muy lejos de mi casa, rodeada de un montón de cosas nuevas que me ilusionan muchísimo y de incluir en mi día a día a gente que hasta ahora estaba muy lejos.
Normalmente el mes de julio en el blog me lo tomo con calma, y aprovecho agosto de vacaciones. Sin embargo, este año las vacaciones se adelantan. Este junio probablemente no pueda publicar más que el tutorial del estuche. En mi piso nuevo no hay línea de intenet dada de alta: pasaremos unas semanas aclimatándonos antes de preocuparnos de él, y luego no sé cuánto tiempo pueden tardar en darlo de alta. Sé que en Galicia, R te da servicio en menos de 48h, pero fuera de Galicia estáis a merced de las grandes telefónicas.

Lo que quiero decir es que desde esta semana el blog se queda parado en vacaciones, por falta de tiempo y de internet para poder seguir publicando. Sin embargo, tengo muchas cosas que contar y que enseñar y las iré dejando preparadas para cuando tenga conexión otra vez.
En twitter publicaré desde el móvil cuando pueda, y en facebook con el resultado del sorteo. El correo puedo seguir leyéndolo casi con normalidad ;)

¡Nos vemos pronto! Castellón, ¡allá voy!


Foto de Osman Bendezu

"Así lo estás cosiendo mal"

Cómo coser bien

Hace unos días leía en el blog Melly Sew la entrada “The RIGHT way to sew” (“La manera CORRECTA de coser”) en el que Melissa cuenta que desde hace un tiempo recibe algunos emails de gente quejándose o recriminándole que hace algunas cosas mal (como no sacar los alfileres y pasarles la máquina por encima o no reforzar los inicios y finales de costura). A raíz de esto, hace una reflexión que me parece muy acertada:
La única manera correcta de coser es aquella en la que se cumple con el trabajo: una técnica que da la forma correcta a la tela y le deja un buen acabado. Hay mil técnicas diferentes para lograr el mismo resultado: salvo que tengan un mal aspecto, son correctas todas. Aunque, por ejemplo, la señora de imagen que he puesto sí merece un "¡así no se hace!", normalmente no es el caso.
Y también Melissa dice algo que tiene mucha razón: así no se motiva y no se ayuda a la gente a coser.

Una de las cosas que aprendes cuando coses, y más con conexión a internet y con tanta gente tan diferente enseñando, es que no hay una única manera de coser algo. Al contrario: lo mismo se puede hacer de muchas maneras diferentes. Puedes elegir una que te gusta más y otra que te gusta menos, pero ninguna es incorrecta, siempre que quede bien.
A mí me gusta pasar puntos flojos, poner alfileres, hilvanar y luego pasar la máquina, pero hay gente que corta con 2cm de margen y sin ninguna marca ya le pasa la máquina. Son dos maneras muy diferentes de hacer lo mismo, y alguna pensará que yo estoy perdiendo muchísimo tiempo; otras (como yo) piensan que se apresuran y que es una manera menos precisa. Pero ninguna de las dos maneras es más correcta o menos correcta que la otra. Puedes preferir una a otra, pero no implica que sea mejor.

Esto, y el tema de la motivación (que a primera vista puede parecer una tontería, pero no lo es) me llevan directamente a una de mis clases de costura de este curso. Como os dije, empecé el curso con dos clases diferentes y dos profesoras diferentes. Una, la profesora del año pasado, lleva siendo modista y profesora toda su vida, todo de manera tradicional y casera. La otra, la nueva, viene de la moda industrial y de la fast fashion, del patronaje industrial, de las remalladoras y los confeccionistas.
Después de pasar unos cuantos meses con la modista, yo ya dominaba unas técnicas y tenía una costumbre a la hora de coser (hilos flojos, márgenes amplios, hilvanar y probar, etc.) que a la otra profesora no le gustaron. Es más, no le gustaba nada de lo que hacía yo. No sé si era casualidad o realmente me tenía echado el ojo, pero todo lo que yo cosía no le gustaba y se sentaba a mi lado a deshacerlo, como si fuera algo personal.
Y es más, le gustaba tan poco que ni aceptaba mi material. Mis tijeras para descoser y ni descosedor no le gustaban. Tenía que coger sus tijeras. Me llegó a decir “¿por qué no te compras unas tijeras de verdad?”. En general, todo lo mío estaba mal.

¿Qué pasó? Que a los dos meses dejé sus clases. Me quedé solo con la profesora que no destruye lo que hago, que aunque haga algo mal no me dice “así no se hace”, en cambio “podrías mejorar el resultado así”. La que entiende que no hay una manera correcta de coser y que me anima a aprender. La que me motiva a ir siempre un paso más allá, que me hace aprender de mis errores (acabo de descoser dos veces unas vistas, sé de lo que hablo) y no me culpa por ellos.

Hay muchas maneras de coser. Casi tantas como gente cosiendo. Ninguna es mejor que otra. No nos tiremos los trastos de la cabeza e intentemos aprender de los otros. Como hay tantas maneras, siempre tenemos algo nuevo que aprender.
Y si vemos a alguien cosiendo y pensamos que conocemos otra técnica que le puede gustar o resultar útil, hay otras maneras de presentársela. “He pensado que te interesaría”, “yo prefiero hacerlo así”, “me parece más sencillo”, “me parece más cómodo”. Nada de “así no se puede hacer”, “lo estás haciendo mal”, “no sabes nada”, “vaya chapuza”.
Coser normalmente es una actividad solitaria. Pero es tan amplia y hay tantas cosas que aprender que la ayuda siempre es bienvenida. Pensemos un poco antes la manera de decir las cosas, para quien está aprendiendo puede ser una gran diferencia ;)

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Castro de Borneiro

Para mí, las vacaciones de Semana Santa llegaron una semana después: al tiempo que en este de la Península. Mi novio tenía unos días libres en el trabajo y se vino a pasar una semana. Hasta ahora no se puede quejar del tiempo en Galicia, siempre ha encontrado sol :P

Voy a ser sincera: no me gustan los turistas. Galicia siempre fue un rincón sombrío al que nadie hacía caso, y me acostumbré a los sitios vacíos. Pero desde hace unos años, y pese a las horribles campañas de publicidad, gente de fuera no deja de conocernos y de visitarnos.
No me gustan las aglomeraciones, y cuando los turistas se comportan como bárbaros me da una pena enorme. Por ejemplo, lo que está pasando en a praia das Catedrais. Algunas zonas cercanas a donde vivo están empezando a hacerse conocidas, como el faro Fisterra o la cascada de Ézaro, pero esas mi novio ya las conoce. Para esta semana quería hacerle una ruta de sitios escondidos. Y tan escondidos estaban que algunos no aparecen en los mapas :)

Pero uno al que lo llevé, y que aparece en un mapa, es el Castro de Borneiro. Físicamente está en el concello de Cabana de Bergantiños y temporalmente sigue en el II a.C.

Castro Borneiro, fotos

Un castro es un asentamiento pre medieval. Los asentamientos de Galicia alojaron a los celtas, y muchos de ellos a los romanos. Se conserva de ellos lo que se puede, algunos apenas están reconstruidos con la localización de las viviendas, murallas y alguna otra construcción (cuadras, almacenes, etc.). Están situados en lugares estratégicos, en medio del monte y aislados de la civilización. Y eso quería: viajar en el tiempo, alejarnos de los pueblos y carreteras, perdernos en el tiempo y tumbarnos a la sombra de los carballos (error: todavía no tienen hojas).
Fuimos un martes por la mañana. El castro es fácil de localizar, y junto a la entrada hay un aparcamiento espacioso, y se agradece no tener que estar dando vueltas ni aparcar en la cuneta. Dimos con un día de sol, y estábamos completamente solos en el castro. A excepción de los abejorros y un montón de lagartos, por supuesto.

Castro Borneiro, fotos

El castro de Borneiro es grande. Se le llama también “a cibdá”, es decir, “la ciudad”, porque estos asentamientos no solían tener tantas viviendas (hay excavadas 36 y se calcula que es el 75% del total del castro). Tiene dos murallas exteriores y un foso. Es impresionante entrar por la estrecha puerta de las murallas, dejar a la derecha cuadras y almacenes (y creo que el horno también) y entrar en en el centro de la ciudad.
La reconstrucción de los castros normalmente se limita a localizar las viviendas y darles un poco más de medio metro de alto. Algunas tienen las puertas tapiadas pero otras, por lo menos en este castro, están abiertas. Es increíble cómo en algunas viviendas aún se distinguen zonas como dónde estaba el poste que daba soporte al techo, o las fuentes.

Castro Borneiro, fotos

Hay una ruta de senderismo por todo el monte, que lleva a un par de miradores, al dolmen de Dombate y, en general, hace una ruta por los lugares arqueológicos del monte de Cabana. Fuimos con la idea de recorrerla, pero había calculado mal. Creía recordar que se podía hacer una ruta de 1h y otra más larga, pero cuando llegamos, solamente había una de 4h. Así que decidimos subir directamente al castro y tumbarnos al sol un ratito. Ver correr a las lagartijas en busca de piedras al sol nos tuvo entretenidos más de una hora. Y reírnos de la casa del castrexo castigado. Y luego bajamos al lado del río para comer en una mesa de piedra al lado de un molino, bajo más árboles. ¿Qué más podíamos querer?
Y es que aunque se puede escuchar algún coche pasando por la carretera, Borneiro te aísla del mundo y el tiempo pasa a un ritmo diferente. Ojalá los carballos tuviesen más hojas para haber probado su sombra también.

Castro Borneiro, fotos

No me gustan las aglomeraciones, ni que sitios así de especiales se llenen de gente que no va a apreciarlos como merecen. Llevé a mi novio a otros sitios que van a seguir siendo secretos, pero Borneiro ya no. Pero si vais a ir a un castro, por favor, tened en cuenta las normas básicas:
-No hacer fuego
-No meterse dentro de las viviendas ni subirse a los muros
-No cambiar las piedras, ni nada en general, de sitio. Lo que están haciendo en Baroña me dan ganas de arrancar cabezas (matar en estas fotos y matar en estas otras)
-No dejar basura y hacer solo cosas dentro del sentido común, como resumen

Los castros son lugares especiales. Esta entrada no va sobre amigurumi, costura o la temática habitual del blog. Pero el rural es parte de mí, y este sitio me gusta tanto que quería compartirlo. Los castros llevan ahí miles de años, ayudemos a que sigan existiendo otros miles :)

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