Hace una semana, el viernes pasado, tomábamos el parque Ribalta de Castellón para vestir los árboles de prendas tejidas. Fue mi primera intervención de urban knitting, pero fue con permiso (y promocionado) por el Ayuntamiento.
Con motivo del Día Internacional contra la violencia de género, el Ayuntamiento puso a tejer a muchísimas asociaciones y colectivos para conseguir cubrir todos los árboles del pasillo central del parque. A mí me avisaron de La oveja Lacha para colaborar con el árbol que le habían asignado, e hicimos muchas flores. Muchísimas flores. Para quien no sabía tejer les dieron unas clases introductorias e hicieron bufandas larguísimas en las que envolvieron los árboles. Otra gente las acompañó de pompones, otra hizo mandalas... aunque todas nos movíamos en la misma gama cromática hicimos cosas muy diferentes. No sé quién hizo bufandas con cara y se ocupó de las farolas.
La mañana del viernes la pasé en la calle, entre decorando el árbol y entre ver qué estaba haciendo la otra gente. Pusieron mesas por el parque con más ovillos y agujas para seguir tejiendo. Y somos como moscas a la luz: no tardamos en sentarnos a tejer. Poco después se sentaron dos chicas a mi lado con cara de envidia y les di sendos ganchillos y les enseñé un par de puntos para que hicieran también flores.
De esa mañana en Ribalta me llevo muy buenas sensaciones. Me pareció precioso ver a tantas mujeres tan diferentes haciendo lo mismo por la misma causa. Mujeres de todas las razas, edades y religiones, ayudándose a montar los árboles, a tejer unas vueltas más o enseñando a agarrar un ganchillo.
Me llevo también la pena de que apenas hubo hombres implicados. La violencia de género nos afecta a nosotras, pero si ellos no se conciencian y no se involucran el problema no se puede solucionar.
Esa mañana en Ribalta, solamente empleando cerca de 1000 ovillos en decorar árboles, se envían muchos mensajes: repulsa general en contra de la violencia de género. La necesidad de la prevención para que las generaciones que vengan no tengan que pasar el infierno que es actualmente. Y la petición de una ley que garantice la seguridad de las mujeres que tienen que vivir con semejante problema. Este año van 93 mujeres asesinadas a manos de sus maridos, ex maridos, novios o ex novios. Pero son muchísimas más, muchísimas, las que viven con terror a que alguien en quien depositaron toda su confianza siga humillándolas, despreciándolas, impidiéndoles hacer su vida normal, amenazándolas, y en el peor de los casos, pegándoles y o matándolas.
Hay muchas más víctimas de la violencia de género que las asesinadas, y necesitan seguridad y protección. Como dicen todos los árboles, estamos ahí para ayudar quien lo necesite. Hay salida y hay otra vida más allá del maltratador.
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Qué estoy tejiendo
Hace mucho que no hago una entrada de este estilo. Qué estoy tejiendo, qué quiero hacer y qué quiero aprender luego, porque siempre hay algo nuevo que aprender.
Y la verdad es que hacía tiempo que no podía tejer con tranquilidad. Desde que me mudé he estado luchando con horarios y acostumbrándome a la nueva manera que tengo de organizarme y apenas me quedaba tiempo en el día que dedicar a tejer. Pero ahora que hace seis meses que estoy por aquí empiezan a asentarse las cosas y me encuentro con que tengo ratos libres que puedo dedicar a las agujas. ¡Y estoy volviendo a caer en el vicio!
Lo primero que me puse a tejer cuando vi que tenía tiempo para dedicarle, fue este cuello. Es una lana de cuyo nombre no me acuerdo que se teje con agujas de 19mm y que me habían regalado hace un par de años. Por fin pude terminar algo tejido con ella, porque lo que empezaba terminaba deshaciéndolo a las pocas vueltas. Puedo asegurar que es una lana resistente, que apenas notó todas las veces que hice y deshice.
Monté como 15-16 puntos y todas las vueltas están hechas a punto bobo. No tiene mayor complicación. Lo más difícil es coger las agujas, que son enormes y como vayas tejiendo rápido también rápido llegan los calambres a las manos (por lo menos a mis manitas pequeñas).
Para compensar lo fácil que fue el cuello me marqué un reto para el siguiente proyecto: una prenda de vestir. Volví a usar como excusa a la hija de mi amiga y ahora tiene un vestidito nuevo. El patrón elegido fue el Little Sisters Dress. No es difícil, pero la primera vez que lo empecé fue un fracaso. Terminadas las vueltas alternando derecho y revés, no sé cómo, me faltaban casi 100 puntos. Tuve que deshacer todo, obviamente, y volver a empezar. No sé qué falló la primera vez, porque para mí que al rehacer hice lo mismo que antes y salió bien.
Los colores elegidos cada vez me gustan más. Está hecho con Fabel de DROPS: un ovillo mostaza y dos matizados en azul-violeta-blanco-beis, y tejido con unas agujas de 3mm, creo. Pensaba que la parte de la falda se me iba a hacer mucho más pesada de lo que realmente fue (tardé menos tiempo en hacerla que la parte amarilla, por ejemplo) y aunque no la bloqueé bien del todo, me gusta mucho el resultado.
Además, le he puesto un botón de madera, y los botones de madera siempre son bien.
Este vestido se me alargó mucho en el tiempo, porque por el medio estuvimos tejiendo para La manta de la vida. En Castellón, a pesar de haber tejido muy poca gente y no haber hecho ninguna reunión ni promoción, sacamos unas 25 mantas. Yo hice una mía propia, con lanas que tenía en casa, además de dos a medias con lanas donadas.
Hacía mucho tiempo que no hacía ninguna manta, y fue la primera vez que hice una tan grande, y me pareció que no llevaba tanto tiempo hacerla. También es cierto que la mía no llevaba nada unido, que la hice de una pieza, y las otras dos fueron cuadrados de 50x50cm y no pequeños, pero creía que hacer una manta me llevaría mucho más tiempo.
Hice casi tres mantas en el mes escaso que nos daban para tejerlas, así que no está nada mal.
Esta semana, en una tarde, hice un cuello a ganchillo que puse por twitter pero que no puedo enseñar en el blog porque es un regalo de Navidad y va a ser una sorpresa. Cuando llegue su momento lo traeré por aquí, con link al patrón, que es bien chulo.
Además, estamos preparándonos para hacer una intervención en el parque Ribalta de Castellón la próxima semana para unas jornadas contra la violencia de género. Me he puesto a hacer flores a lo loco, y no le he sacado fotos a ninguna, aunque tampoco es que fuesen complicadas ni tuviesen mucho mérito. Además, a medida que iba haciendo puñados las fui entregando, así que tampoco tengo ni idea de cuántas van. Cuando esté todo montado espero pasarme por Ribalta en una de esas pocas horas del día en las que hay sol para sacar fotos. Solo una vez antes me había propuesto hacer flores y no tuve ningún éxito. Esta vez he dado con un par de patrones sencillos y bonitos que me han dado más resultado que los otros que había intentando (y que no soy capaz de encontrar ahora, por cierto).
Y ahora, ¿qué toca?
Le debo desde el año pasado a mi padre una chaqueta de invierno. Cuando me la pidió le dije que sí, aunque no tenía ni idea de cómo hacerla. Como se puede ver, ya sé hacer algo más que bufandas a punto bobo con dos agujas, y me voy a lanzar a la piscina. Cuento con la ayuda y la guía de La oveja Lacha y ya tenemos patrón elegido. En algún momento debí pensar que seguir el patrón de una chaqueta era demasiado fácil y vamos a alterar un jersey para que tenga abertura por delante. A ver en qué queda.
Después de la chaqueta, que va con una lana gruesa y espero que no me lleve demasiado tiempo, es hora de quitarme uno de los antojos que tengo con el punto: hay que aprender a hacer trenzas. Se acabaron las excusas y es hora de empezar a saber adornar un poco lo que vaya haciendo. No puedo rechazar más patrones porque tienen una trenza y me aterroriza.
¿Y en qué voy a aplicarlas? No sé. Pensaba en hacerme un cuello, o un cuadrado de prueba que desharía después, pero es que me acabo de encontrar con el patrón Selkie y estoy enamorada. A lo mejor es pasarse para empezar, pero fuck it. Es tan bonito que me da igual tener que hacer y deshacer hasta llorar (y lo haré más largo porque a mí la manga francesa me da más frío que la manga corta).
De aquí a que llegue a esta parte de la cola de pendientes seguro que surge algo que me la estropee, pero tengo otro antojo con el que es hora de acabar: calcetines. Ya no le tengo miedo a las dos agujas y hace años que quiero aprender a hacer calcetines. No he mirado patrones ni nada, empezaré por unos sencillos del todo y me conformaré con que salgan los dos iguales. Luego ya me pondré a complicarme la vida.
No está mal, ¿no? Para no tener tiempo y para hasta hace unas semanas no haberme traído todas lanas he hecho bastantes cosas. El amigurumi, como dije, lo tengo aparcado, aunque a veces me entra un mono tremendo de tejer y terminaré cayendo cualquier día de estos. Tengo un par de ideas para tejer en pequeño esos días que me apetece muchísimo, pero de momento no lo meto oficialmente en la cola.
¿Conseguiré cumplir con la lista de pendientes? A lo mejor le hago un gorrito antes al bebé, o unos patucos, o algo pequeño...
Sacadme de Ravelry, por favor.
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El peor consejo del mundo
Cuando Dawanda abrió portal en España, intenté seguir su blog. Pero daba unos consejos tan malos que dejé de hacerlo casi al momento. Qué cara de espanto se me quedó cuando recomendaba traducir la tienda a cuántos más idiomas posibles, aunque fuese usando algún traductor automático. Claro: ¡para que te queden descripciones y títulos como ¡navega libre!, el nuevo “envío gratis” (free shipping) de Ebay, que por fin han corregido. O como me encontré hoy en Aliexpress: Plástico sacador de la aguja de aro (“Plastic punch needle hoop”: bastidor de plástico).

Pero el otro día me llegó por twitter un nuevo súper-consejo de Dawanda que se ha convertido automáticamente en uno de mis favoritos (me permito bajar las mayúsculas):
Truco para las tejedoras zurdas: Si sois zurdas, seguramente os costará más trabajo interpretar los gráficos de crochet o punto. El truco está en poner un espejo en el lado izquierdo del gráfico para poder interpretarlos mejor. Si sois manitas con los programas de edición de imágenes también podéis darle la vuelta con algún programa y ¡listo!
Como tejedora zurda de punto y de crochet, me parece el consejo peor dado de la historia. Porque:
1-El problema de las zurdas al tejer no está en los patrones, está en el propio acto de tejer: cómo coger las agujas, por dónde pasar la lana... e incluso aunque el consejo no hablase de patrones, no nos vale poner un espejo delante de quien nos está enseñando: si se pone delante, solo tenemos que copiarlo. Con el punto creo que es un poco más difícil, porque lo del revés sale por el derecho y viceversa, pero solo lo creo. Tengo que experimentar un poco más para estar segura.
2-Los zurdos leemos y escribimos de izquierda a derecha, como los diestros. No tiene sentido invertir el gráfico del patrón, porque podemos leerlo e interpretarlo de manera normal. Solo puede ser útil en caso de texturas o dibujos no simétricos, o trenzas si se es quisquilloso, porque sí quedará en espejo respecto a lo que dice el patrón. Pero, sinceramente, ¿cuántos patrones habéis tejido que no fuesen simétricos, o que dándoles la vuelta quedasen feos?
No es un consejo para nada útil. Lo da sin saber cómo tejemos las zurdas y confunde las necesidades que tenemos para aprender más rápido o más fácil. Invertir un patrón no ayuda a tejer mejor.
Sin embargo, es normal encontrarnos cosas así. A pesar de que somos muchos zurdos en el mundo, y estadísticamente copamos las actividades creativas y artísticas, somos como desconocidos para los diestros. ¿Cuántas veces habré oído "¿y no te resulta más fácil hacerlo con la derecha?" o "qué raro escribes"? El culmen de todo esto me pasó hace ya casi dos años, aquella vez que intenté aprender a calcetar con profesora y me largué de la clase y nunca más volví.
¿Mi consejo para las zurdas que estén aprendiendo a tejer?
Youtube y más youtube, si es que no tienes a ninguna tejedora zurda cerca que te pueda echar una mano. No he encontrado ningún canal que tenga una colección completa de vídeos que enseñen a tejer punto con la mano izquierda, pero saltando de canal en canal se puede aprender (para ganchillo Tejido para zurdos es un buen apoyo). Por lo menos lo básico, hasta que tengas el dominio suficiente como para poder ver vídeos de diestros y adaptarlos a la otra mano.
Y mucha paciencia. Aprender punto y ganchillo son un ejercicio de paciencia y perseverancia, pero más aún cuando eres zurda. Pero como todo en esta vida para los que manejamos la otra mano: como los abrelatas o las tijeras.
Algún día dominaremos el mundo y los diestros veréis qué es mojarse el brazo al ir a abrir un grifo. Esa será nuestra venganza.
Fuente de la imagen
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De vuelta
¡Ha pasado un mes ya desde que me despedí! A la vez se me ha hecho muy largo y muy corto. Han pasado muchísimas cosas, pero el tiempo se me ha pasado muy rápido.
Hace ya un mes que estoy instalada en Castellón. El cambio ha sido muy grande pero voy adaptándome a mi ritmo. Muchas de las calles ya las conocía aunque me sigo perdiendo, odio profundamente el agua del grifo (no entiendo el agua dura, y cómo me está costando conocerla) y por primera vez en mi vida llevo más de una semana seguida en pantalón corto. A decir verdad, no me he puesto pantalón largo desde la segunda noche que estoy aquí, que hubo una tormenta bastante grande y llovió y enfrió mucho el ambiente.
La mudanza y la adaptación me están consumiendo mucho tiempo que antes usaba para tejer y coser. Aún así, terminé y estrené un vestido y he estado tejiendo un par de cosas: un encargo y una mantita. Sé que no es temporada, pero he descubierto que con calor se lleva mejor tejer con algodón y esa mantita la tenía pendiente.


Mi tiempo sin internet: patrones listos para cortar, la mantita, libros y una mesa de cristal imposible de limpiar
¿Os acordáis de la caja del bebé? Pues a ese bebé le queda poquito para bautizarse y quería prepararle otra pero, #drama, de momento no he encontrado tela impermeable/plastificada/vinilo en Castellón. Puede ser una excusa muy buena para volver a tiendas de telas en Valencia ahora que estamos en rebajas, pero fui a las tiendas que más conocía de aquí y no tienen nada parecido. (Si sois de la zona y sabéis dónde puedo conseguirlas os estaría muy agradecida).
Como podéis ver, ya tenemos internet. Nos costó un poco decidir compañía y velocidad, pero ya estamos online de nuevo, a pesar de que parece que los días tienen menos horas y me da tiempo a hacer pocas cosas. Sigo tejiendo y tengo una lista de cosas que coser.
Yo estoy bien. Sally mi cobaya está bien. Mi suegra está contenta porque su hijo está alimentado, limpio y bien. La única que sufre es la albahaca cuando me la olvido al sol. Pobriña.
Vuelve Enemy Dolls a la carga. Con muchas cosas que contar y descubrir aún de esta ciudad.
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Sionlla
Hace tiempo que lo prometí, y después de retrasarlo un poco, aquí está. Empezamos otro mes con un patrón gratuito: Sionlla, el homenaje a mi gorro perdido.

Sionlla es el mismo patrón que seguí para hacer mi gorro perdido y para su sustituto. Es un gorro sencillo pero no aburrido, con una textura interesante formada por un punto diferente pero sencillo. Y además, es el homenaje a mi gorro perdido: llenemos el mundo de Sionllas en su memoria.
No es para nada un patrón difícil de hacer. Es apto para principiantes que quieran atreverse a hacer algo diferente a los puntos altos sin más, aunque también se basa en el punto alto. Es apto para tejedoras más experimentadas, que quieran un proyecto rápido y muy ponible, con una textura que creo que no he visto en otras prendas.
Los gorros que hice yo se forman a rayas de colores, pero admite infinitas variedades de colores y de combinaciones. A una amiga le regalé uno hecho de un solo color, y me gustaría ver el efecto que crea con una lana en degradado, por ejemplo.
El gorro se forma de una sola pieza: el elástico y el cuerpo del gorro se tejen sin cortar la hebra. Aunque el motivo que se sigue durante casi todo el gorro parece que es muy calado y deja huecos, resulta en un gorro calentito por el que no entra el frío ni el viento (aunque también puede depender de la lana que se emplee).
La lana
La lana que usé originalmente en mi gorro perdido fue la Mexico 86 de Lanas Stop, actualmente discontinuada (y sustituida por la Merino 86, aunque no la he podido probar). Las lana que usé para el gorro de las fotos es una lana de una marca china que compré por ebay, una mezcla de alpaca y oveja. Pero en tiendas se pueden encontrar sustitutas o equivalentes en muchas marcas.
Admite muchas lanas diferentes. El gorro de muestra, de talla única, está tejido con una lana de 4,5mm de grosor y con una aguja del mismo número. Recomiendo lanas ligeras: mezclas de alpaca, merino o acrílico, porque así el gorro será ligero y mucho más cómodo de llevar. No recomiendo el algodón porque le añadirá peso.
El patrón
Un poco más abajo está el patrón en pdf para descargar gratuitamente. Es un pdf compuesto de tres páginas. La primera una portada con los datos relevantes, como lana recomendada, agujas, puntos usados y dificultad, además de un par de fotos de referencia; la segunda página es el patrón escrito en texto y la tercera un gráfico por quien lo prefiera al texto. Las dos últimas páginas están preparadas para imprimir, con los menos colores posibles (blanco y negro salvo un par de indicaciones sobre cómo formar las rayas en el gráfico).
De momento solo estará disponible en castellano, aunque entra en mis planes traducirlo a inglés.

En España estamos en la primavera y llega el calor (¿seguro? En Galicia no deja de llover), pero en Sudamérica están entrando en la época fría. Parece un patrón publicado a destiempo, pero me lo han pedido desde el sur y no veo razón para posponerlo hasta octubre.
Espero que os guste. Y que vayáis subiendo los proyectos en Ravelry a medida que los Sionlla se vayan multiplicando :P

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La caja del bebé III: gorritos
Con esta entrada, ya terminamos de examinar en detalle la caja del bebé y todo lo que llevaba dentro. Después de la manta que hice y deshice mil veces, la elaborada chaqueta y el chupetero, llega lo más sencillo: los gorritos.

En realidad le mandé tres gorritos, pero solamente le saqué fotos a dos. Están todos hechos con lana en los mismos tonos: beis y marrón. Los dos que voy a enseñar con muy sencillos, tanto que no he usado ningún patrón (y no me trajeron de cabeza, como con la manta).
El primero, el gorrito con pompón. Porque me cuesta mucho imaginar un gorrito sin pompón. Está tejido con Nido, de Lanas Stop, una lana finita y suave pensada para bebés que hay en un montón de colores diferentes.


Está tejido a calceta y fue mi primera experiencia con cinco agujas. Compré unas agujas demasiado largas (23cm) y estaban constantemente pasándome por delante de la cara, pero conseguí terminar el gorrito sin clavarme ninguna en un ojo. Y el gorro salió como esperaba: ¡un éxito!
Para hacer el gorrito busqué tallas estándar de gorros de bebé. Elegí una medida para 6 meses, y monté en las agujas tantos puntos como correspondían con la talla. Con el color marrón hice cinco o seis vueltas en punto elástico (de 2x2) y cuando el elástico estuvo terminado, cambié a punto jersey y le di altura, a punto jersey, alternando dos vueltas de beis y dos de marrón. Al llegar a la altura que quería, cerré los puntos, le pasé una hebra haciendo zigzag, tiré para fruncirlo y así cerré la parte de arriba del gorrito. Y solo me quedó hacerle un pompón pequeñito para terminarlo.
Es un tipo de gorro perfectamente apto para principiantes. Tan principiantes que ya veis, nunca había hecho nada con cinco agujas. Y tras los líos de las primeras vueltas, va todo rodado.
El segundo gorrito está hecho a ganchillo y no tiene forma circular, si no rectangular, aunque también está tejido como un tubo. Lo hice con la Nuvole de Lanas Stop, una lana tan preciosa y suave como difícil de tejer: su textura te impide ver los puntos sobre los que tienes que tejer. Tiene un acabado espectacular y creo que es la cosa más suave (no solo lanas, en general) que he tocado en mi vida.


De nuevo, volví a hacer una cadeneta tan larga como la medida de gorrito para seis meses. Uní los dos extremos para hacer un tubo, y con punto alto, hice unas cuantas vueltas hasta llegar al alto deseado. No lo tejí en espiral, si no que cerraba cada vuelta y volvía a empezar la siguiente con un par de cadenetas, para que quedasen todas alineadas. Después de terminarlo, en vez de fruncirlo, cosí recto el final del tubo, haciendo un rectángulo.
Y luego solo quedaba hacer dos triangulitos pequeños con el color de contraste, para hacerle la forma de las orejitas, y coserlas cerca del borde de las esquinas. Parece fácil, pero con lo difícil de tejer que es esta lana... fueron un reto.
Pero el resultado es tan bonito, tan original, que vale la pena la dificultad de la lana. Es una calidad espectacular, y creo que tiene también unos cuantos colores. Como el gorrito lleva muy pocos metros, ya estoy pensando en qué puedo hacer con lo que me ha sobrado de los dos ovillos.
¡Hasta aquí la caja del bebé! Por lo menos la primera, porque ya tengo secando telas que usaré para las próximas cosas que haga, y ya tengo impresos otros patrones. Esto de hacer cosas para bebé es adictivo. ¡Y son tan bonitas!
Por cierto, ¿sabéis qué pasa en mayo? ¿No? ¿Expotaku? ¿Pánico? ¡SÍ!
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La caja del bebé II: chaqueta y chupetero
Seguimos desmontando la caja que envié para el bebé. En esta entrada os voy a enseñar las prendas que más elaboradas están y de las que más contenta estoy: la chaquetita y el chupetero.
Hacer una chaqueta era mi gran reto. Al final la chaqueta fue más fácil de lo que pensaba, y el reto que no pude superar fueron los patucos. Además, hacer la chaqueta fue tan bonito y tan sencillo que desde que la terminé estoy buscando más patrones para seguir haciéndole chaquetas, jerseys, o lo que me echen.
La chaqueta está tejida con Big Merino de DROPS en este color violeta tan bonito. Al verlo me enamoró, aunque no será porque la Big Merino no tiene colores bonitos. Creo que me llevó nada más que dos ovillos (o tres, ahora no estoy segura) y se hace entera con agujas rectas.

Seguí un patrón conocidísimo, Baby Ribbed Jacket de Debbie Bliss, gratuito en Ravelry y con casi 4500 proyectos. Se teje de una pieza (o de dos, porque para el cuello hay que levantarle puntos) y por si no me aclaraba bien, me ayudé del tutorial de Creativa Atelier para no atascarme. Y de un montón de vídeos de youtube para disminuir, cerrar o recoger puntos. ¡Pero conseguido! A pesar de que creo que me quedé un poco corta de vueltas en el cuello. Ya me contarán los padres cómo le cierra. Qué rabia me da cuando los patrones de punto dicen "teje así hasta que veas", en vez de dar una cantidad de vueltas concreta...
En vez de cerrarla con un broche, y como no había ni que hacerle ojales, la cerré con dos botones de madera. Creo que podría pasar el resto de mi vida cerrando prendas únicamente con botones de madera.
También fue la primera prenda que bloqueé en serio. Y aunque no me daba ninguna confianza, ¡funcionó! No me lo creía cuando quité los alfileres y la chaqueta ya tenía forma y no era un trozo tejido y arrugado. Me da confianza para seguir bloqueando cosas: no es magia, como me parecía antes.
La otra cosa de la que quería hablaros es el chupetero. Hacía tiempo que había visto algunos bien bonitos en Pinterest, pero no pensé en hacerle uno. Sobre todo, porque no tenía el enganche para la ropa. Los enganches de tirantes que tenía por casa los reciclé y se los mandé a una amiga hace unos meses porque los necesitaba entonces, y no sabía dónde conseguir más. Hasta que en un puesto de mercadillo que trae restos de mercerías, tenía dos.
Y entonces empecé a pensar en qué hacerle. Mi idea original no se parecía en nada a lo que terminó siendo: una ovejita.


Lo tejí con el hilo Katia Amigurumi 100% algodón. Tiene una composición hecha 100% de algodón, por lo que sé que si le roza en la cara o en el cuello no le va a picar ni a hacer ninguna irritación y tiene un grosor menor al de las lanas que suelo usar: más margen para darle forma.
Después de probar un par de cosas que no funcionaron, busqué en Pinterest apliques de ganchillo de ovejitas y... bueno, no se parece a los de las fotos, pero me gusta mi resultado. Así que no seguí ningún patrón y creo que no lo apunté mientras lo hacía. Llevaba mucho rato dándole vueltas, haciendo y deshaciendo; no creo que cuando conseguí la forma que se quedó pensase que era la definitiva.
La cara de la oveja está hecha con beis, la lana con blanco y la tira-hierba en verde. Los ojos son hebras de hilo de bordar en negro. El chupete se engancha al extremo de la tira verde, y se ajusta con un botón fácil de enganchar y desenganchar. Todas las piezas de ganchillo están cosidas entre sí.
Además, le hice una parte trasera para coserla a la otra mitad de la pinza, y la reforcé con un poquito de pegamento inodoro. Obviamente, la tira verde tiene el largo recomendado con el que es imposible que le dé vueltas al cuello de la pequeña. Chupetero mono sí, pero ante todo, seguro.
Como decía en la entrada de la caja, mi álbum en Pinterest de bebé se me ha ido de las manos. Y en parte, tengo que admitir, por la cantidad de jerseys y chaquetas tan bonitas que me he encontrado. Y qué combinaciones de colores tan chulas y originales. Otro patrón sencillo y conocidísimo es el Puerperium, que con los botones en el cuello me tiene enamorada. Y también me ha enamorado este jersey con su combinación de colores (en la fuente original ya no aparece :( ). Pero en general cada jersey o chaqueta que veo me gusta más. Suerte que no tengo la niña al lado y no tengo tiempo, porque iba a hacerme pobre comprándole lanas.
Para la próxima entrada le toca a los gorritos :)
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La caja del bebé I: la mantita
Como os enseñaba hace dos días, la caja del bebé que llevo preparando meses ya está enviada y ya puedo empezar a desgranar lo que iba dentro. Lo primero que os enseñaba en las fotos era la mantita que le hice.
Es una manta a ganchillo, hecha sin patrón. Pero no por presumir, si no porque es demasiado sencilla como para seguir un patrón. Y quizás por no seguir un patrón me dio tantas problemas. ¡Cuánto tiempo me llevó hacerla!
Al principio iba a hacerla con un hilo azul y otro amarillo de DROPS Paris. Hice una cadeneta larga, múltiplo de 4 más 2, pero cuando llevaba unas cinco vueltas, pensé que iba a quedar una manta demasiado larga y estrecha. Así que deshice y volví a empezar, con una cadeneta un poco más corta. Pero otra vez, cuando apenas llevaba un ovillo, había algo que no me terminaba de gustar. Volví a deshacer y empecé con otra cadeneta intermedia.

“Pero si la manta es verde...” Exactamente. Cuando la manta con Paris empezaba a coger forma, decidí que además iba a quedar demasiado pesada. Y que el hilo de algodón no le iba bien a una manta e invierno.
Justo en uno de estos días vi que Lanukas había hecho una manta muy parecida, pero en punto. Dijo que había usado Alaska de Katia, una lana que yo ya conocía y que me encanta, así que ni deshice. Dejé la mantita empezada y fui a comprar Alaska.
Ilusa de mí, pensé que con tres ovillos me llegaría. Y como del azul que quería no había, cogí en verde y en marrón.
La historia de no acertar con el largo de la cadeneta y tener que deshacer se volvió a repetir. Pero pronto le cogí el largo y la manta empezó a crecer. Como es rápida de hacer, se me acabaron pronto los ovillos y vi que con dos había llegado justo a la mitad. Cuando volví a por más ovillos estaban ya retirando la Alaska del mercado hasta el invierno, pero del almacén pudimos rescatar otros dos ovillos verdes (aunque de otro tono que hace contraste) que me salvaron la vida. El marrón lo empleé en hacerle el borde.
En sí, la manta no es difícil de hacer. Lo que me llevó tiempo, como podéis ver, fue encontrar el tamaño adecuado de la cadeneta.
Tejerla, además, es muy sencillo. Después de elegir una cadeneta múltiplo de 4 más 2, se teje todo en punto alto. Cada cuatro puntos se alterna punto alto trasero con punto alto delantero. Y a cada cuatro vueltas donde se hacía el delantero se hace el trasero. Así, se van construyendo los cuadrados y se le va formando el relieve. Y el borde son simplemente dos vueltas en punto alto.

La DROPS Paris queda para otro proyecto. Esta mantita, hecha con Katia Alaska, es gruesa y muy calentita. Aunque en total pesa bastante (son 4 ovillos de 100g más el borde) al echársela por encima no se hace demasiado peso. Y como ya he comprobado en otras prendas, en la Alaska no escapa el calor. Caliente y gruesa, como la quería :)
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Ganchillo
La caja del bebé
¡Por fin está aquí!
Después de un par de retrasos por imprevistos, la caja está lista y enviada, y por lo tanto ya puedo enseñarla. Quería que llegase a tiempo para el nacimiento de la pequeña, pero entre imprevistos y que se adelantó a lo esperado, no pudo ser. La pequeña ya está entre nosotros desde hace casi 20 días. De todas maneras, y como comenté cuando empecé a preparar la caja, como no sé qué tamaño tiene un bebé, le hice la ropa tirando a grande, para no arriesgarme. Aunque llegue un poco tarde lo que le he hecho le va a servir :)
Yo supe desde el primer momento que iba a ser una niña. Sin embargo, no quise hacerle una caja típicamente de niña. Nunca me ha gustado que desde incluso antes de nacer se clasifique a los bebés y que se les trate diferente por su sexo. Son bebés, son niños, su trabajo es comer, cagar, dormir y reír mucho. Son iguales. Las imágenes que aparecen de vez en cuando por twitter con los diferentes mensajes que aparecen en los bodies según si son para niño o niña (“guapa como mamá; listo como papá”, etc.) me hacen hervir la sangre. ¿No queremos que sean lo mejor que puedan en un futuro? ¿Que sean felices haciendo lo que les guste? ¿Por qué entonces les marcamos esos mensajes desde taaaan pequeños? Incluso leí una vez en un blog a una chica embaraza que desde que sabía que esperaba una niña, su marido la trataba mejor. ¿De qué vais?
Quería hacerle una caja con cosas y colores neutrales, porque, de todas maneras, seguro que ya iba a tener muchas puntillas y cosas rosas. Pero colores neutrales pastel también seguro que va a tener, así que me fui a colores vibrantes y vivos.
Además, odio el rosa.
Así que me puse manos a la obra en esta primera caja. Digo que es la primera porque seguro que habrá muchas más. Hasta que la niña se harte de mí y de mis cosas hechas a mano, por lo menos. En esta caja van todo prendas tejidas, pero no puedo dejar de mirar cosas en Pinterest y la próxima llevará algo cosido. Corrijo: varias cosas cosidas. Cosas que por la edad de la niña todavía no usa o que por tiempo no he podido hacer.
Así que vamos a la caja:

Lo más grande es una manta color block en tonos verdes. Es gruesa y pesada, para arrullar bien durante el invierno suizo. Sin bromas lo de pesada, pesa casi medio kilo. Descubre más sobre esta manta en este enlace.


Como no fui capaz de hacer unos patucos, lo compenso con dos gorritos. Uno con pompón y otro con forma cuadrada, que al ponerle la cabeza dentro le hará la forma de dos orejitas de gato. Uno a ganchillo y otro a calceta: mi primera prueba con cinco agujas, y casi me saco los ojos. ¿Quieres saber cómo los hice? Pincha aquí.

Una chaquetita violeta. Ya lo dije mientras estaba tejiéndola: quería hacer una caja sin colores de niño o niña, pero este violeta me pareció tan bonito que tuve que comprarlo. Es una suerte que haya sido niña, porque si fuese niño posiblemente lo hubiese elegido igualmente y no sé qué les parecería a los padres vestir a un niño de lila :P Patrón, tutoriales y más para tejer la chaqueta y detalles sobre el chupetero.


No podía faltar un amigurumi. Escogí este patrón de conejo de orejas bien largas, que hacía mucho que no tejía, porque a los bebés (aunque un poco más mayores) les encanta agarrar cosas. Con las patas y los brazos tan largos que tiene, es perfecto para agarrar y zarandear. Y sin ojos de plástico, con la cara bordada, para que pueda moder y chupar todo lo que quiera (aunque personalmente, lo de meterme lana en la boca nunca me ha gustado).
Y un detalle que tuve que incluir a última hora porque no me quedaba tranquila: un chupetero a ganchillo. Tiene forma de ovejita y suave y redondito.

Todo metido en una caja bonita y dura, que le sirva a los padres para almacenaje de lo que necesiten cuando ya le hayan sacado todo esto de dentro :)

Como veis, la caja va completa. Como me quedaba una entrada muy larga explicando cómo había hecho casa cosa, he ido publicando más entradas, más o menos breves, sobre las prendas. Podéis encontrar los links un poco más arriba. Tutoriales, patrones, lanas, todo lo interesante, vamos.
Mientras tejía todo esto, mi álbum en Pinterest sobre Bebés se me ha ido de las manos. Tengo ganas de seguir tejiendo muchas cosas, aunque tenga compromisos que cumplir antes.
¿Qué es lo siguiente que debería hacer?
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Mientras tejía todo esto, mi álbum en Pinterest sobre Bebés se me ha ido de las manos. Tengo ganas de seguir tejiendo muchas cosas, aunque tenga compromisos que cumplir antes.
¿Qué es lo siguiente que debería hacer?
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